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miércoles, 28 de enero de 2015

BIOGRAFÍA DE FRIDA KHALO



‘Lo único que sé es que pinto porque lo necesito’.
Frida era una mujer muy bella. Sus labios rojos, sus pobladas cejas y su cabello azabache, que adornaba con flores, la hacían muy atractiva. Pero más allá de su apariencia física, la artista mexicana poseía un singular talento que, respaldado por una fuerte personalidad, la convirtió en una leyenda del arte mexicano del pasado siglo.
Su trayectoria vital, marcada por el dolor, es tan singular como su proyección pictórica.
Bautizada Magdalena del Carmen Frida, a los seis años la pintora contrajo poliomielitis, viéndose obligada a guardar cama durante nueve meses. Los ejercicios de fisioterapia que le ayudaba a hacer su voluntarioso padre no le serían de utilidad, y su pierna y pie derechos quedarían deformados para siempre.
A los 20 años, aunque no tiene la intención de convertirse en artista, Frida empieza a pintar. Sus trabajos son en su mayoría autorretratos y retratos de su familia y amigos. Su talento artístico llama la atención de un respetado impresor amigo de su padre, Fernando Fernández, que la contrata como aprendiz para copiar grabados del impresor sueco Anders Zorn, y le adoctrina en la técnica plástica.
El 17 de septiembre de 1925, Frida se dirige a la Escuela en compañía de su novio, Alejandro Gómez Arias. La joven sólo tiene 16 años y sus padres no aprueban su relación. El autobús en el que viaja la pareja es arrollado por un tranvía. Frida resulta ser una de las víctimas más afectadas, quedando fracturadas su columna vertebral en tres partes, tres de sus costillas, la clavícula y su hueso púbico. El accidente deja su cuerpo lacerado y la artista, prácticamente paralítica, se ve obligada a yacer acostada o en silla de ruedas, con su casi destrozada columna vertebral siempre sujeta en dolorosos corsés de yeso.
Frida acierta entonces a hacer de su dolor un aliado, erigiéndolo en inspiración para su talento pictórico. La artista utiliza la pintura como válvula de escape para su sufrimiento físico, y empieza a autorretratarse en obras que reflejan su propia imagen ‘reconstruida’. Porque sus telas son su manera de rehacer su maltrecho cuerpo.
Cuatro años después del trágico accidente, Frida conoce a Diego Rivera, un muralista de prestigio veintiún años mayor, y sucumbe a los encantos del talentoso artista pese a su fama de Don Juan. La madre de Frida adivina el futuro tormentoso que espera a la pareja y no duda en tachar la unión como la de ‘un elefante y una paloma’. Su padre, más cauto y práctico, ve en esta relación un aliciente económico, que podrá aliviar la trayectoria vital de su hija a la que, enferma y tras una treintena de operaciones quirúrgicas (a muchas de las cuales la artista se había prestado experimentalmente) le aguardaba un futuro pecuniariamente incierto. El 21 de agosto de 1929 una simple ceremonia en el Ayuntamiento de la ciudad natal de Frida, Coyoacán, une en matrimonio a la pareja. Frida acaba de acometer ‘el segundo gran accidente de mi vida’, tal y como confesaría años después.
La trayectoria matrimonial de la pareja merecería capítulo aparte: dominada por la pasión y la tortura, tan tormentosa como enriquecedora artísticamente, constituye un hito de la historia artística mexicana contemporánea.
Diego Rivera, tan genial como ‘monstruoso’, hace de su convivencia un infierno pero, al tiempo, abre a su esposa horizontes que sin él le hubiesen sido vedados: accede a un ambiente intelectual poblado de artistas de renombre y de políticos de envergadura.
Frida continúa padeciendo graves problemas de salud y ve cercenado su deseo de ser madre en tres ocasiones, lo que supone para ella una gran frustración, la última en 1934. El año siguiente descubre que Diego le ha sido infiel durante años, y lo que más le afecta es que una de sus amantes ha sido su hermana pequeña, Cristina, con la que sólo se lleva un año. A raíz de este hecho decide divorciarse, al tiempo que, como réplica al licencioso comportamiento de su esposo, inicia una relación con el escultor americano Isamu Noguchi. Algunos testimonios explicarían que su relación fue abortada por un celoso Diego Rivera que, al saber de su intención de adquirir un apartamento en común, hizo acto de presencia arma en mano, poniendo fin al apasionado romance.
Las biografías centradas en la pintora narran la existencia de relaciones extraconyugales. Entre ellas se destacan las mantenidas con León Trotsky. Cuando éste, en compañía de su esposa pidió asilo político en México y el matrimonio Rivera, de conocida ideología comunista, les alojó en su hogar, Frida se convierte en amante del maduro ideólogo, que es obligado a abandonar el domicilio cuando Diego se entera del affaire.
Un año después, los Rivera acogen al matrimonio Breton. El escritor surrealista queda impresionado por la obra de su anfitriona. Frida siempre se negaría a ser clasificada como surrealista. La esposa de Breton, Jacqueline Lamba, se convirtió, según la rumorología, en amante de Frida. De hecho, sus biografías dan fe de que mantuvo relaciones con varias mujeres, algunas de ellas amantes también de su esposo.
Frida continúa creando y sus obras trascienden por sus modelos y su inspiración en la cultura mexicana, por su defensa del folclore del país frente a los modelos europeos tradicionales. Alcanza notoriedad también por sus retratos y, sobre todo, por sus autorretratos, que crean escuela: ‘Pinto autorretratos porque estoy sola muy a menudo y porque soy la persona que más conozco’ afirmaría.
En 1944 pinta ‘La columna rota’. Tiene 37 años y se ve obligada a sustituir sus ya dolorosos corsés de yeso por uno de acero. Su obra logra que su sufrimiento traspase la tela.
Para Frida cumplir los 40 será una mala noticia. Su salud, siempre frágil, acusa el paso de los años y la idea del suicidio empieza a rondarla. El destino se adelanta a sus propósitos.
La noche del 12 al 13 de julio de 1954, siete días después de su 47 cumpleaños, Frida, gravemente enferma de neumonía, fallece.
La tarde del 13 de julio Rivera consiente en envolver su ataúd en una bandera roja estampada con la hoz y el martillo. Su cuerpo es incinerado según su deseo. Las cenizas descansan en un jarrón precolombino en la casa que Frida compartió con Rivera.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

MEJOR CUENTO DE CIENCIA FICCIÓN DE LA E.S.T. 1



Solo son perros
Axel Zaid Jiménez Félix Grupo 1° H 
Miro entre las cortinas del escenario, hay mucha gente ansiosa que no deja de hablar. Cuando me presentan, camino despacio, estoy nervioso y la gente no deja de aplaudir, el ruido intenso y yo estoy nervioso. Todos me agradecen, pero yo solo empiezo a recordar y pienso que no deberían agradecerme a mí.
Me llamo Antonio tengo 86 años y a pesar de mi edad aun recuerdo mi infancia; yo tenía 8 años, era por ahí el año 2015, vivía en Madrid España con mis padres; yo estaba sentado en el sillón viendo la tele con mi único amigo, que por cierto, era un perro labrador, estaban dando las noticias y decían que había una nueva enfermedad rara que estaba matando a los perros entonces lo mire, lo vi a los ojos y le dije no te preocupes no dejare que te pase nada. Pasaba el tiempo y las noticias eran cada vez más malas, aquella rara enfermedad estaba acabado con toda una especie; pero nadie la entendía a pesar de los esfuerzos. Mis padres no dejaban que mi perro saliera a la calle para protegerlo. Un día yo lo miré a los ojos y le dije que inventaría una cura sin importar lo que cueste, él era mi único amigo porque yo era muy tímido a esa edad. Esa fue una promesa que estaba dispuesto a cumplir.
En el transcurso de mi vida estudié medicina y me especialicé en genética. Yo siempre tuve presente mi promesa, pero llegó el día en el que mi amigo murió. Sin embargo yo quería continuar con mi investigación para encontrar la cura para aquella extraña enfermedad. Cuando terminé mi especialización toqué muchas puertas para solicitar donativos para seguir con la investigación y aunque morían muchos perros a la gente no le importaba son solo perros decían no nos sirven para nada. Ya para entonces casi no había perros y se habían cansado de gastar en una enfermedad que nadie entendía pero que no afectaba a los humanos.  Por eso decidí dedicar mi tiempo libre y usar mis recursos para trabajar en la investigación. Trabajé durante décadas solo con el apoyo de aquella promesa que le hice a un amigo, a pesar de las burlas de mis colegas; para entonces ya no existían perros en todo el mundo, pero yo seguía buscando la cura.
Pero llegó el día en el que la enfermedad empezó a atacar a los humanos y empezaron a morír por millones entonces voltearon a verme. Con todo el camino que tenía recorrido en el trabajo de toda una vida, pude por fin encontrar la cura y fue un éxito. Entonces, me llamaron para  avisarme que me iban a dar el premio nobel por crear la cura que salvó a la humanidad. Y aquí estoy; pero aunque me digan que todo es gracias a mí, les digo que esto fué gracias a mi amigo ya que él me motivo a buscar la cura y si no hubiera sido por él, la humanidad se hubiera  extinguido como su especie. Antes, la gente se preguntaba ¿para qué nos sirven los perros? Y le debemos todo a uno de ellos; y si no hubiéramos sido tan egoístas nuestros hijos también hubieran podido conocer a estas maravillosas criaturas. Es una lección, no podemos ignorar lo que les pasa a otros creyendo que no nos afecta. Si solo miras a otro lado para ignorar un problema, algún día no habrá hacia dónde mirar.


miércoles, 22 de octubre de 2014

CUENTOS DE CIENCIA FICCIÓN

Consejos básicos para escribir un cuento de ciencia ficción:

1. Lee ciencia ficción (pero no solo).
Empezando por lo básico, el primer consejo es leer mucho. Carlos Fuentes dijo “Tienes que amar la lectura para poder ser un buen escritor, porque escribir no empieza contigo”. Por eso, nada mejor que convertirse en un lector voraz. Es obvio recomendar la lectura de obras de ciencia ficción, cuanto mejor conozcas el género, mejor será lo que tú mismo escribas. Pero no te encasilles en la lectura, prueba con distintos géneros y temáticas porque eso enriquecerá tu perspectiva.

2. Aprende ciencia.
No es un consejo nuestro, lo dijo Isaac Asimov: para escribir ciencia ficción hay que saber de ciencia. Empápate de lecturas científicas de carácter divulgativo, como ensayos o publicaciones periódicas, visiona documentales, visita museos e incluso acude a conferencias. También debes documentarte bien antes de empezar a escribir.

3. La ciencia ficción no lo es todo
Puede que seas un experto en robótica o que tu imaginación a la hora de describir seres mutantes o alienígenas sea digna de premio. Sin embargo, ese no puede ser el plato fuerte de tu historia. Esta debe tener una trama interesante y bien desarrollada, debe plantear un conflicto que el protagonista luche por superar. Sin eso, no importa lo fecunda que sea tu imaginación, perderás al lector.

4. Cuida la verosimilitud.
La ciencia ficción no es real, pero debe ser verosímil. Es decir, en la historia no debe haber incongruencias, entendidas como elementos increíbles dentro del contexto de ficción que has tramado para desarrollar la historia. Por ejemplo, si tu protagonista viaja a la Edad Media con una máquina del tiempo, es imposible que encuentre un enchufe para cargar su móvil.

5. Otórgale cualidades humanas a tu protagonista.
Por lo mismo que es necesaria una buena trama, al margen del contexto fantástico en la que esta se desarrolle, es preciso crear personajes que tengan “alma humana”, aunque se trate de un extraterrestre o de una inteligencia artificial. El lector debe poder identificarse con el protagonista y para ello tiene que reconocerse en él.

lunes, 6 de octubre de 2014

EL COMENTARIO DE CUENTOS


 

El comentario de un cuento puede ser un texto escrito u oral en el que se expresa un resumen y algunas valoraciones u opniones sobre ciertos elementos de la obra. Por ejemplo, sobre los personajes y los ambientes que allí aparecen. 


¿Qué contenidos pueden formar parte de un comentario?

* Nombre del cuento.

* Algunos datos del autor (nombre, nacionalidad, fechas de nacimiento y muerte, entre otros que consideren relevantes).

* De qué trata el cuento y qué fines comunicativos tiene: informar sobre una determinada situación, criticar algo, manejar de manera novedosa una historia, etc.

* Resumir las características de los personajes principales: Se mencionan los personajes, sus conflictos y los ambientes donde se mueven.

* Comentar el efecto comunicativo que producen ciertas palabras que utiliza el autor. Por ejemplo, los regionalismos.

* Opinar acerca de los personajes y los acontecimientos del cuento que más los impresionaron o gustaron.

viernes, 3 de octubre de 2014

ELABORAR FICHAS DE TRABAJO


Una ficha de trabajo es una manera de organizar la información documental recabada en los trabajos de investigación de cualquier tipo. Se utiliza para recopilar, resumir o anotar los contenidos de las fuentes o los datos utilizados en la investigación.
Los datos principales de las fichas de trabajo son:

* Autor  del libro o fuente de consulta (en la parte superior derecha de la ficha)

* Título del libro (en la parte superior derecha de la ficha)

* Número de página o páginas donde aparece el tema (en la parte superior derecha de la ficha) 

* Tema

* Resumen

Elabora 10 fichas de trabajo sobre un tema de los siguientes:

El uso del vinagre
El uso del bicarbonato
Hisoria del juego (De los abuelos hasta hoy)
Los juegos que jugaban nuestros abuelos
Cuáles son los videojuegos de consola más violentos del mundo.
Las guerras más importantes en el mundo.
Los países hispanoahablantes. 
Los idiomas más difíciles del mundo.
Las religiones más importantes del mundo.
La importancia del juego en la infancia.
 

Elaborarás las fichas siguiendo este ejemplo y las entregarás pegadas en tu cuaderno de Español (no el de tareas) el próximo lunes:




TOUSSAINT, Florence, Crítica de la información de masas, Pág. 88
Manipulación

Utilización de un lenguaje que encarcela a los protagonistas del proceso social entre dos polos irreconciliables; divide al mundo en dos esferas (los buenos y los malos) y utiliza la justificación del orden, la armonía y la tranquilidad para llamar a la represión.

jueves, 6 de marzo de 2014

Tres cosas que la ciencia te cuenta sobre el amor y quizá preferirías no saber


Tres cosas que la ciencia te cuenta sobre el amor y quizá preferirías no saber

Muchos de los sentimientos y comportamientos relacionados con el amor están vinculados con mecanismos surgidos para mejorar nuestras posibilidades de supervivencia y esconden impulsos muy poco románticos




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El poeta John Keats acusaba al científico Isaac Newton de destruir toda la poesía que encerraba un arcoíris al explicarlo con ciencia y es posible que haya quien piense que sucede lo mismo con el amor. El biólogo británico Richard Dawkins, sin embargo, afirma que en realidad la ciencia descubre la poesía oculta en los patrones de la naturaleza. Aprovechando que hoy es San Valentín, recordamos tres cosas que la ciencia te cuenta sobre el amor y quizá preferirías no saber.

1. El origen de la monogamia está en el miedo y la violencia

El amor romántico siempre ha tenido portavoces poderosos que le han ayudado a mantener su prestigio pese a las evidencias. En El banquete, compuesto hace 24 siglos, Platón citaba a Aristófanes narrando la historia de la que, probablemente, surge el mito de la media naranja. Según el cómico griego, en un tiempo remoto los humanos eran seres esféricos, con cuatro brazos, cuatro piernas y dos rostros. Aquellos individuos se dividían en tres tipos: el varón doble, la mujer doble y los seres andróginos que incluían las características de un hombre y una mujer.
Tras uno de aquellos rifirrafes clásicos entre humanos y dioses, tan útiles para enseñar a la gente que no conviene enfrentarse a los superiores, Zeus castigó a los pobres mortales partiéndolos en dos. Desde entonces, contaba Aristófanes, cada mitad buscaba a la otra para fundirse en un abrazo y retornar a aquella plenitud originaria. La idea ha sobrevivido al paso de los milenios y sigue muy presente en la cultura popular. “Te amo… Tú me completas”, le decía un arrobado Tom Cruise a Renée Zellweger al final de la película Jerry Maguire.
La ciencia también trata de explicar por qué acabamos deseando vivir con una sola pareja hasta que la muerte nos separe, pero la historia que está reconstruyendo es mucho menos “romántica”. Dos estudios aparecidos el verano pasado en Science y PNAS, dos de las revistas científicas más prominentes, ofrecían dos posibilidades para justificar la aparición de algo tan raro entre los mamíferos como la monogamia.
El primer trabajo, elaborado por investigadores de la Universidad de Cambridge y publicado en Science, lo atribuía a una estrategia de marcaje individual. En grupos en los que los animales están muy dispersos (aunque nunca tan dispersos como en una ciudad de millones de habitantes como Madrid o México), la única forma de asegurarse una hembra con la que tener hijos y de ahuyentar a otros machos que pongan en duda la legitimidad de esa descendencia es no separarse nunca de la pareja. Ese “no puedo estar sin ti”, que tan romántico suena en decenas de canciones, adquiere a la vista de los resultados de la gente de Cambridge un tono mucho más pragmático tras el que subyace la desconfianza atávica en la fidelidad femenina.
El segundo estudio, publicado en PNAS, ofrecía una explicación aún más terrible. Los machos dejaron los rollos de una tarde para quedarse siempre junto a la misma hembra por miedo a que asesinasen a sus crías. Este temor tiene su base en que, mientras duran la gestación y la lactancia, las hembras no entran en celo y no son receptivas a otros machos. Una solución radical para los machos que quieran hacer accesibles a esas hembras es matar a sus pequeños. El equipo de investigadores, liderado por Christopher Opie, del Departamento de Antropología del Colegio Universitario de Londres, considera que la colaboración en el cuidado de los hijos que se observa entre los humanos (y el resto de parafernalia en torno a las relaciones de pareja) fue un efecto secundario de esta estrategia surgida del miedo.

2. La poción del amor puede estar cerca, pero tendrá efectos secundarios

Algunos estudios han mostrado que la oxitocina, una hormona que se libera en momentos como el parto o las relaciones sexuales, puede tener efectos muy benéficos sobre nuestro carácter. Aceptar mejor a los otros, ser padres más comprometidos o hacernos más extrovertidos estarían entre las virtudes de este elixir del buen rollo. En 2009, el investigador Larry Young, de la Universidad de Emory, en Atlanta, planteaba incluso la posibilidad de que el conocimiento de los efectos de la oxitocina permitiese el diseño de una píldora del amor. En una declaración que pondría de acuerdo a poetas y letristas de bachata para contratar a un sicario que acabase con su existencia, Young afirmaba que “es posible que pronto los biólogos sean capaces de reducir a una cadena de sucesos bioquímicos ciertos estados mentales relacionados con el amor”.
Sin embargo, estudios recientes indican que esta hormona, que también está relacionada con la monogamia, puede tener efectos secundarios si se emplea en gente sana. En un estudio que publicaron en enero de este año en la revista Emotion, investigadores de la Universidad Concordia de Canadá mostraban cómo cuando se daba oxitocina a gente sin problemas psicológicos o de relaciones sociales, estas personas se volvían excesivamente sensibles a las emociones ajenas. La hormona del amor se convertiría así en la hormona de la paranoia. Gestos insignificantes de la pareja o del jefe se convertirían así en un signo de que ya no nos quieren o de que es necesario que empecemos a actualizar el curriculum.
En otro estudio hecho público unos meses antes en la revista Nature Neuroscience, científicos de la Universidad del Noroeste (EEUU) sugerían que la oxitocina, un poco como el amor, tiene dos caras. Aunque muchos ensayos la relacionan con una reducción del estrés y un incremento del bienestar, también puede estar detrás de que algunas experiencias traumáticas, como ser acosado en la escuela o abandonado por una pareja, sigan estando muy presentes pese al paso del tiempo. Es posible que Freddy Mercury tuviese razón cuando cantaba que demasiado amor te matará.

3. Cuando das un beso te estás sometiendo a un examen

Es probable que los letristas de bachata que pondrían bote para silenciar a Larry Young tampoco escatimasen en la aniquilación de los investigadores de la Universidad de Oxford Rafael Wlodarski y Robin Dunbar. En un artículo que publicaron en octubre de 2013 en la revista Archives of Sexual Behavior, convirtieron el acto romántico y misterioso del beso en algo más parecido a unas oposiciones a técnico de la administración civil.
En su planteamiento, ya perverso de partida, trataban de explicar por qué pudo aparecer un comportamiento aparentemente absurdo y potencialmente peligroso. Para empezar, hicieron una clasificación de los individuos que pueden ser más selectivos a la hora de elegir pareja. Entre hombres y mujeres, la respuesta parecía clara. Ellos las parasitan a ellas haciéndolas cargar durante nueve meses con su material genético en un trato desigual que se prolonga durante la lactancia. Para compensar, ellas se habrían vuelto más selectivas con los machos de los que se rodeaban, tratando de favorecer a aquellos que más inclinación mostrasen a ayudar en la laboriosa crianza de un bebé humano.
En segunda posición de exquisitez a la hora de seleccionar a la pareja se colocaron a los hombres y mujeres que se consideran más atractivos a sí mismos y a quienes suelen tener más sexo sin compromiso, dos grupos que, según algunos estudios, suelen ser más selectivos.
La encuesta comprobó que, en general, las mujeres valoran más los besos que los hombres y que las personas atractivas de ambos sexos también los tienen en mayor estima que quienes no se ven tan apetecibles o casi nunca tienen sexo sin compromiso. Esta conjunción entre los individuos más selectivos escogiendo sus parejas y el gusto por los besos hizo concluir a Wlodarski y Dunbar que existe una relación entre el beso y el proceso de selección de pareja.
En otro trabajo que tampoco les hará ganarse el afecto de los compositores de bachatas, estos dos mismos individuos comprobaron que la menstruación cambia el sabor de los besos en la boca. Por un lado, durante la etapa del ciclo menstrual en la que las mujeres tienen más posibilidades de quedarse embarazadas valoran más los besos que en la etapa en que las probabilidades de embarazo son menores. Estudios anteriores habían observado que las mujeres en esa misma etapa buscan hombres más masculinos, socialmente dominantes y con rostros simétricos, todas señales de que el macho tiene genes de calidad. Esa elección, no obstante, tiene una contrapartida importante, porque todos esos rasgos se relacionan también con la infidelidad y una menor preocupación por los hijos.
Quienes teman que, como decía Keats sobre el arcoíris, la ciencia acabe con la poesía del amor, pueden encontrar cierto consuelo en saber que la investigación también nos ha enseñado algunos resortes que ponen coto al raciocinio en temas amorosos. Cuando unimos nuestros labios a los de la persona deseada, se desprende serotonina, en un proceso que tiene similitudes con el observado en personas con trastorno obsesivo compulsivo, o dopamina, una sustancia adictiva que puede estar detrás del insomnio o la falta de apetito que sufren algunos enemorados. El amor, lo expliquemos como un científico de Oxford o como un letrista de bachata, no parece en peligro de extinción.